La Unión Europea sigue con su propósito de mejorar el entorno digital y con ello, optimizar las condiciones de los compradores. Y ahora ha ido un paso más allá al imponer una nueva normativa que puede dificultar las cosas para las empresas que venden sus productos de manera online. A partir de junio, las condiciones de devolución deberán aparecer de forma mucho más simple.
Aunque esta normativa de la UE está vigente desde 2023, según dicta la Directiva (UE) 2023/2673 del Parlamento Europeo y del Consejo, no es hasta este 19 de junio cuando se aplicará de forma estricta para el beneficio del consumidor. Entre otras muchas nuevas obligaciones, advierte a los vendedores en línea que deberán permitir que los 'consumidores puedan desistir de un contrato con la misma facilidad con la que pueden celebrarlo'.
Cancelación fácil del contrato
Lo que exige la Unión Europea es que la empresa vendedora, como puede ser Shein o Temu, debe proporcionar al consumidor una función de cancelación que le resulte fácil de encontrar, esté disponible de forma continua y sea claramente visible durante el plazo de cancelación del producto o servicio. El consumidor debe poder localizar y acceder a la función de manera fácil y sencilla.
Según esta normativa, un ejemplo que se podrá llevar a cabo a partir del 19 de junio es: 'por ejemplo, facilitar los hipervínculos que conduzcan al consumidor a la función de desistimiento. El consumidor debe poder efectuar la declaración de desistimiento y proporcionar o confirmar la información necesaria para identificar el contrato'.
Intervención humana en las compras
El objetivo del método que pretende facilitar estas cancelaciones es aumentar el conocimiento por parte de los consumidores de su derecho de cancelación y simplificar la posibilidad de ejercerlo, ya que el consumidor no tiene posibilidad de recibir explicaciones en persona ni de recibir información cara a cara.
Este último punto es muy destacable, porque aparece también en la normativa 2023/2673: 'La norma debe garantizar una mayor transparencia y conferir al consumidor el derecho a solicitar intervención humana cuando interactúe con el comerciante a través de interfaces en línea totalmente automatizadas, tales como robots conversacionales (chatbots), asesoramiento robotizado, herramientas interactivas o medios similares'.
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